Viajes

Tierra de paisajes, gastronomía y tradiciones: un viaje en vídeo a Las Hurdes

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Meandro del Melero, Las Hurdes, Cáceres, Extremadura

La ventaja de Las Hurdes frente a otros destinos es que su maldición (su aislamiento publicitado cinematográficamente por Buñuel) es también su bendición, pues le permite ofrecer paisajes casi vírgenes, unas tradicionales casas de pizarra que se encuentran en muchas de sus alquerías y, no menos importante, una gente que da la bienvenida con calidez al forastero.

Visitar la comarca de Las Hurdes es sorprenderse casi a cada curva del camino: alquerías (pueblecitos) en el fondo de valles, gavías (bancales) en lugares prácticamente inaccesibles, ríos que se divierten mareando nuestra vista encadenando meandro tras meandro.

Meandros desde Mirador de El Gasco, Las Hurdes, Cáceres, Extremadura

La supervivencia sin comodidades ha marcado tanto estas tierras que aquí Unamuno acuñó una tremenda frase, “Si en todas partes del mundo el hombre es hijo de la tierra, en Las Hurdes la tierra es hija del hombre”.

Desde las laderas de los montes, esculpidas para tener pequeños terrenos de cultivo, hasta las casas de los hurdanos, donde la pizarra es arrancada al suelo, el hombre ha moldeado su entorno para, literalmente, no morir de hambre ni por la acción de los elementos.

Mirador de las Carrascas, Las Hurdes, Cáceres, Extremadura

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