Viajes

Viaje económico al parque de Canaima y el Salto del Ángel

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El salto del Hacha en Canaima


El tour de dos noches y tres días con los vuelos incluidos nos salió por 2,300 bolívares -regateamos los 2,500 iniciales-. Tendiendo en cuenta el cambio en el mercado negro en enero de 2012 eso significan entre 200 y 230 euros. En cambio, si pagas con tarjeta o sacas dinero en un cajero con el cambio oficial eso se traduce a la friolera de casi 400 euros. Duele ver como el fajo de bolívares que has cambiado hace solo un día se reduce considerablemente a las primeras de cambio.

Vistas al Salto del Ángel desde el campo base con hamacas donde dormimos

Si un guía local cobra unos 600 bolívares para llevar un grupo de más de 15 personas durante dos días, los vuelos a Canaima desde Puerto Ordaz con Aerotuy no deberían pasar los 800 bolívares y el alojamiento dudo que sobrepase los 400 bolívares por noche ya podéis empezar a hacer cuentas. Si al menos las agencias turísticas te lo dejaran todo hecho merecería la pena pagar esos euros de más, pero lamentablemente no es así. Contraté dos tours con agencias en Venezuela y tuve dos malas experiencias -agencias que por ejemplo se olvidan de pagarte el billete de vuelta de Los Roques- y la de otros viajeros -reservas en hoteles pagadas por la agencia y cuando llegas al lugar resulta que nadie tenía constancia de las mismas-.

Habíamos llegado a Ciudad Bolivar y esto es lo que nos encontramos por no hacer bien los deberes antes de embarcarnos en este viaje. El parque nacional de Canaima y el Salto del Ángel bien se lo merecían así que pagamos los 2,300 bolívares cada uno y llegamos al aeropuerto de Ciudad Bolivar al día siguiente. Esperamos nuestra pequeña avioneta desayunando en el pequeño café del aeropuerto. Al cabo de un rato nos avisaron que una de las avionetas había sufrido un percance y nos tenían que llevar al aeropuerto de Puerto Ordaz donde despegaríamos con un avión convencional. Nuestro gozo en un pozo. Tenía unas ganas terribles de subirme a una avioneta de 6 plazas y en pocos minutos me encontraba subido en un taxi en dirección a otro aeropuerto que se encontraba a una hora de distancia.

En Venezuela hay que ir con mucho cuidado con las agencias. A la que te despistas, te meten en un taxi o te dejan en cualquier aeropuerto con un papel escrito a mano y si las cosas después salen bien o mal son parte de la lotería diaria en este país. Eso sí, si te impones y te cabreas puede que te toque el número afortunado. Afortunadamente, nos acompañaba una guía que llevaba a un grupo de suecos y no nos separamos de ella en todo el proceso hasta que finalmente nos subimos al avión.

Al llegar al aeropuerto de Canaima nos esperaba nuestro guía Cristian Vergara. Un caraqueño afincado en Canaima desde el 1982 y ya lo consideran un pemón más. Cristian resultó ser todo un fenómeno con quien entablamos una gran amistad. Se trata de un guía experimental. Tiene conocimientos básicos de la geología, flora y fauna de Canaima pero lo mejor de Cristian como guía es su pasión por la aventura y su facilidad de contagiarte con el entusiasmo que desprende. El ron que nos tomamos juntos sobre el salto del Sapo es un recuerdo ya imborrable.

Nos instalamos en el Wei Tupu, una sencilla posada donde la comida, agua, una doble con baño y mosquitos venían incluidos en el precio. La segunda noche la pasamos en un campo base con vistas al Salto del Ángel donde dormimos en hamacas.

Con nuestro guía Cristian en el mirador al Salto del Ángel

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