Viajes

Parapente en el cañón del Chicamocha en Colombia

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Sintiéndome como un pájaro sobrevolando el Cañón del Chicamocha

Después de una semana algo intensa en el trabajo, me planteé qué hacer el fin de semana para eliminar stress y, estando en Colombia, qué mejor manera de hacerlo que practicando parapente en el Cañón del Chicamocha.

Para ir al PANACHI (Parque Nacional del Chicamocha) llegué a la ciudad de Bucaramanga el viernes en la noche y me hospedé en los alrededores de una de las zonas con ambiente: Cabecera. Me sirvió para pasear un poco y darme cuenta de la cantidad de parques que tiene esta ciudad. Aproveché la oportunidad para ir a cenar a un restaurante típico y comer las delicias de la zona: carne oreana y cabro (para nosotros cabrito)… dejando de lado la pepitoria (arroz con fríjoles, intestino y demás vísceras) ya que, aunque es muy consumida, esos ingredientes no son, digamos mis preferidos.

La suculenta cena y un mojito en una terraza al lado del hostal me permitieron acostarme pronto para poder descansar de cara a lo que realmente era mi destino del fin de semana.

El Cañón está situado en la región de Santander a escasos 60 km de Bucaramanga y otros tantos de San Gil (lugar conocidísimo para practicar muchos deportes extremos). En algunos puntos es más profundo que el mismísimo Cañón del Colorado aunque el americano le gana en longitud. Os comento que me quedé sorprendido cuando me contaron que se quedó a las puertas de ser seleccionado dentro del grupo final de candidatos a Maravilla del Mundo Natural (donde estaban las Galápagos, el Salto del Ángel de Venezuela o las mismas cataratas de Iguazú).

Las bonitas vistas desde el mirador.

La llegada al Parque es fácil aunque un poco demorada. En el intercambiador de Bucaramanga hay buses que te llevan al PANACHI por 24.000 pesos (no llega a 11 euros, 14USD) ida/vuelta. Lo malo del viaje es que hay que subir el puerto montañoso y eso, en las condiciones de las carreteras colombianas y con el tráfico pesado en la zona, puede llegar a significar 2 horas (las que me tomó a mi) para los 60 km. Pero merece absolutamente la pena estar encajonado en una furgoneta de la que casi tienes que salir a gatas, porque cuando eres capaz de recobrar la postura vertical, la vista del cañón te deja hipnotizado.

Aclaro que el PANACHI es un parque recreativo pero las actividades de ala-delta o parapente no se hacen dentro del parque sino en los alrededores del mismo y siempre de cara al cañón.

El autobús me dejó a las puertas del Parque y el piloto vino a por mí en moto. Los 10 minutos de carrera por la autopista me recordaron la ocasión en que, con mi amigo David, fuimos 3 en una moto-taxi de regreso al hotel después de una noche de fiesta en República Dominicana. A lo largo de la carretera hay acceso a muchos voladeros.

¡Soy un pájaro!… O pajarraco… No sabría decirte.

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